viernes, 6 de junio de 2008


Y de pronto, las luces se apagaron.

Nadie se movía

Se oyeron unos pasos

Tensión

Un grito

Las luces se encendieron

La abuela había estrellado la tarta en la cara de aquel impresentable que había osado apagar la luz mientras ella hablaba.

3 comentarios:

Guri dijo...

no comprendo, pero vivan las tartas ^^

sueño de cristal dijo...

Deberian estrellarse más tartas en más caras. ^^ El mundo sería mas dulce y los pasteleros se forrarían

Me ha gustado porque te esperas algo terrorifico y te encuentras con una situacion graciosa... :)

Está muy bien.

Kurai Megami dijo...

desperdicio de tarta... hubiese sido mejor pegarle y luego no dejarle probar la tarta xD