lunes, 4 de julio de 2016

Un hueso de cereza imbuido en mi.
La pluma que no debo perder nunca. Mía, pero tan tuya.
Una libreta incómoda.

Y mis silencios. Los que he roto y todos los que quedan.
Que cuando yo vine, ellos ya estaban.


1 comentario:

Valkyrie dijo...

Pero al final siempre estás (y has estado) tú.