domingo, 30 de noviembre de 2008

Evening of Golden Light


Soledad vino a visitarme aquella tarde.
supe que vendría bien entrada la mañana; cuando el viento, más frío de lo normal, me trajo buenas nuevas sobre ti.

aun tenía su sabor en mi boca, el sabor de nuestro último encuentro, ese que fue más dulce que lo acordado.

y me pregunté por el color de sus ojos.
¿verdes? cómo cuando me raptó.
¿marrones?cómo cuando me dejé llevar.

esta vez no eran ni lo uno ni lo otro. sino un poco de cada.

aquella tarde Soledad tenía unos ojos bonitos, de los que me recuerdan a mi abuela.

taría consigo un aura de tranquilidad muy poco propia de esa Soledad que yo conocía.

esa tarde, mientras contemplabamos ese atardecer dorado, avanzamos poco en nuestra relación.
solo le pregunté si la podía llamar Sole.

asintió.

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-esta galleta sabe a jabón.
-mierda.

viernes, 28 de noviembre de 2008

centenos y centenos


y no es maravilloso?
el reencuentro de los viejos amigos (viejos, que no bueno)
no son maravillosas las conversaciones mantenidas bajo la falta de presión de las no-expectativas.
hay como añoraba yo esto.
que sí, que me quejo de lujo, pero es que hay que ver como he disfrutado.

y es una tontería, es poder hablar con la seguridad de que tras cagarla lo único que pierdes es una oportunidad futura de meter la pata y relaja, sí, hoy es día de relax.

hoy me tocan pocos agobios, hoy altibajos (siempre hacia arriba).

porque es cómo el ser y en andar. sí, hoy sí porque no veo riesgo de perder, aunque tampoco lo haya de perder.

sí, hoy paseo entre el centeno con la seguridad de que no me caeré, y eso me relaja.
porque en el vació de la izquierda ahora hay mar, y yo floto. floto.

porque el cielo está tranquilo, con nubes negras, pero tranquilo, y el viento, fresco, me trae recuerdos de esos que entran por difusión simple, sin gasto de energía, a favor del gradiente.

¡ay! como lo echaba de menos y como lo he disfrutado, el sentirme dueño de mi mismo.
saberme hoy, un poco más independiente.

ya habrá tiempo de depender :D

le quité la hoz al guardián y segué un manojo de centeno.

le arranqué la hache a la hoz y se la devolví.

ahora, la Oz, le pesaba menos .


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-otra vez amaneciendo sin sol.
-veras... es que tienes que mirar hacia allí
-pero... ¿mirar atrás no esta prohibido?
-sí... bueno... verás, hay excepciones.
-a... vale vale.

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hace sol
y sonrio.
con una de esas sonrisas que huelen a limpio y a descompromiso, a ropa de la que no pesa y te deja el cuerpo en la temperatura ideal.
hace frío. de ese que mola
y se me hincha la boca y se me escapan los dientes.
porque me siento agusto.
es cómodo, guai, llamalo como quieras.
me siento rodeado de canciones con fuerza y textos "con ese adjetivo aleatorio que tanto me gusta" me gustaría razonarlo y no sé como.
pero ya no me importa tanto.
hoy no me cuesta ser feliz, y tampoco es que de normal me cueste mucho ahora que lo pienso.
es solo que hoy el mundo funciona para el relax.
y eso está bien ^^




hoy estoy descalzo, y no tengo fríos los pies, piso sin miedo el asfalto lleno de cristales del botellón de ayer.
me siento bien al oler los restos de mar que me trae el viento que produce "esa resaca que no tuve"
y sonrio, vaya que sí lo hago. porque me siento agusto paseando al borde del abismo, saber que la suerte está de mi lado, que no me torceré porque el torrente suena muy fuerte.

sonreir mirando al cielo, solo para que que me debuelva una mirada en uve uve.

sonreir para jugar con la vida, que sé, me esta tirando los tejos ^_____^

lunes, 24 de noviembre de 2008

"Y yo que nunca había
estado en una orgía,
quitándome las botas,
me dije: “ésta es la mía”,
y tanto que lo era,
la del tacón de aguja
era Maruja."

dame una canción y cerraré los ojos.

cierrame los ojos, y, ¿quien sabe?

seré feliz.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

a mis cuarenta y diez, cuarenta y nueve dicen que apartento.

no hay noche, ni palabras.
tampoco hay hoy aires de reflexión.
tampoco rug
e fuera el viento, no sopla.
no cae nieve, no la hay ya en el gorbea.
la lluvía se deja ver de vez en cuando, pero no baja con ganas, no tiene prisa.

ya no hay palabras.
hay venenos, y dardos, y cosas que vuelan de manera... .vuelan.

hay deseos, y motivaciones. razones, absurdas, combincentes. bonitas, feas y demas.
y me sirven.


hay escudos y apariencias, pero ya no sirven, ya no valen, ya no ocultan
y no es malo. o no creo (quiero) que lo sean.

ya no tapan, ahora solo están ahí.

es(son) como la peladura de una fruta, que sigué ahí pero la fruta ya demasiado madura, ha decidido emprender
su camino a la descomposición saliendo (en forma de puré) por los pequeños poros de la piel.

y no es triste, es más carente de sentido.

pero no importa, :D realmente no importa. son palabras, palabras tontas y a destiempo que salen de unas manos que tejen por tejer.

sin proposito. como siempre. sin intención alguna.

por el simple hecho de ser.

peeeeero (que siempre lo hay)

hoy no, pero mañana (igual que ayer) no querré ni ser, ni oir, ni dar.

motivos ¿esos? los guardo para mí?

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-entonces... ¿mañana a las cinco?
-claro, pero el banco lo traes tú







a mis cuarenta y diez, curenta y nueve dicen que aparento. y yo, durmiendo entre el centeno

martes, 18 de noviembre de 2008

espera.

hoy, esperaré diocho segundos más dentro de la cama. por ver si al salir a la calle el mundo a cambiado. esperaré para e si, con suerte, hemos sido imbadidos, de una vez por todas, ya por los marcianos. y serán dieciocho porque son los que tardo en volver a prohibirme querer destrozarlo todo. hoy, esperare esos dieciocho segundos, que tal vez, me hagan llegar tarde. lo haré para ver que, por muy lento que vaya afuera siempre hace viento. y, si todo sigue igual, que lo hará. mañana esperaré treintaiseis.

de todas formas, no preocuparse, ya me he encargado de restarselos al despertador.

lunes, 17 de noviembre de 2008

semaforo


-¿cuanto tiempo llevas aqui?
-no sé, un rato
-¿a que esperas?
-a que el semaforo se ponga en verde
-lo ha hecho unas cuantas veces...
-no, no del verde que yo quiero.

viernes, 14 de noviembre de 2008

"Esperanza" nunca fue un buen titulo


Es, una vida.

el continuo rifi-rafe de las palabras bonitas.
la guerra, que no tiene por que ser eterna, de las ideas y los hechos.

la, más que posiblemente finita, sucesión de palabras que no llevan a ninguna parte.

un camino tras otro, separados por cuatro arboles de distancía y rezando para, como paralelas, hacer uno en el infinito.

son miles de antitesis con patas, de esas que, por muy opuestas que sean, en el fondo son iguales, y se repelen.

posiblemente sean las ganas de volver a lo de antes. a eso que nunca se fue y que hay ganas de volver a ser.

es querer tener la certeza de que JAMAS se leera palabra por palabra para leer por conjuntos.

es que no se puede sumar el azul y el tintero. pero si se pueden sumar tintas de color.

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-y ya está ya tenemos la X
-espera... ese resultado no es posible.
-¡Ay! mierda, no hemos tenido en cuenta que el pino estaba sin regar y que tres calles más abajo había un banco recien pintado...
- vale, pero acuerdate de que hay una baldosa suelta tres nubes a la derecha.
-claro claro.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Presentaciónes.


Él.

entré con él por la puerta de casa y allí estaban mis padres y mi hermana, ansiosos por conocer a mi novio.

mi padre, con la escopeta preparada.
mi madre, con el pollo en el horno (para la comida) y una sonrisa tan falsa que parecía que se la habían tatuado.
mi hermana... mi hermana.

total, entramos y en cuanto le ven, la situación se desmorona.

mi padre, le mira a el con cara de "¿qué coño eres tú?"
y a mi con cara de "¿que coño haces tú con eso?"

mi madre, le mira a él con cara de "¡ay si te hubiera pillado yo hace unos años!"
y a mi con cara de "si no me lo das no vuelves a entrar en esta casa."

mi hermana... mi hermana.

él, con su sonrisa perfecta en su rostro perfecto saludando, dando besos y enamorando a mi familia.

yo, entre un "tierra tragame" y un "dejemosle trabajar".

con la tontería el pollo quemandose en la cocina y la escopeta descojonandose de mi cara.

la comida, unas risas.

mi padre, mirando al plato con cara de "se me han roto los esquemas"

mi madre, mirandole a él con cara de "yo no quiero esta comida..."

mi hermana... mejor dejemoslo.

él, tan él como siempre, jamas había visto tal arte para saborear el pollo al carboncillo de mi madre.

yo... mirando al reloj y contando los segundos, SEGUNDOS, que faltaban para poder irme de allí y arastrarLO conmigo.

al fin, se acabó la comida.

mi padre queriendose tirar de un puente.

mi madre preguntandole (a él) si queria quedarse a dormir.

mi hermana... mi hermana metido en su bolsillo.

yo, yo ya estaba en el coche.

martes, 11 de noviembre de 2008

baja la persiana anda

-son las 4 de la madrugada, haz el favor de bajar la puta persiana
-esque... hace calor
-¡pero entra luz!



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y me gustaría decir más cosas, pero últimamente se me atascan en el camino de mis dedos al teclado.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Soledad


Era una tarde de otoño y el frío, abrasador, queriendo echarme una mano (aunque juzgando por las formas me la quería echar al cuello) cauterizaba las heridas que me causaron a golpe de besos de aire cortante.

Mientras las últimas gotas de alcohol hurtado a mis propios sueños explusaban de mí los pocos restos de energía que quedaban en él bajo embaucadoras y falsas promesas de calor, cariño y anextesia mí corazón debatía a cada suspiro si morir rogandole mil perdones por el pecado no cometido o morir ahogado en llanto por el abandono al que le habían sometido.

De cualquier modo, no había gesto, movimiento, suspiro o aliento que de un modo u otro no me recordara en mayor o menos medida a ella. a ella y a las palabras que usó para desterrarme de su(mi) vida.


fue esta tarde en la que creia querer y sentir morir cuanto tú apareciste por segunda vez en mi camino. Apareciste con esos ojos de miel que yo, recordaba verdes. vestias, con suma elegancia,
la escarcha de las mil noches de invierno en las que me mantuviste cautivo y, en el pelo, pude distinguir enredada, una de las hojas muertas del otoño en el que, ya de lejos, te vi llegar.

Sonreias, fue esa la primera vez que te vi sonreir, sonreias con cariño y dulzura y, tu sonrisa, desprendia ese calor que mis huesos tanto anhelaban. te acercaste un poco más a mí, parecias flortar sobre el asfalto pero podía ver tus desnudos pies bailando en el suelo. abriste los brazos y susurraste un "ven, seamos uno una vez más". se lo dijiste al aire y el aire me lo dijo a mí, me llego y me supo igual que el primer trago de tequila tras un año de abstinencia, tal y como huele al destapar un perfume que añorabas, o como cuando acaricias el viento tras una noche de sexo.

me lancé a tus brazos y lloré como niño que era. me acariciaste, como la última vez, pero algo había cambiado.

ahora yo te amaba. quise negarlo, quise huir de ti. pero esa vez era diferente. ahora yo me daba por vencido.

"Soledad" te dije,"mi niña, mi señora, mi dueña" murmure.

y abrazandote tan fuerte como pude acerqué mis labios a tu oreja y susurré tan bajo como mi garganta permitió "criatura".

me entregué a ti Soledad, tal y como tu quisiste. me entregué a ti en tu ausencia y me perdí en la locura del recuerdo de esos ojos dorados que, hubiera jurado, fueron verdes.