viernes, 27 de junio de 2008

yo


Una vez más. Caminando en la línea que separa el bien del mal.

Sobre la difusa línea discontinua de una vieja carretera.

Mis pasos son seguros, pero lentos.

Mis piernas no tiemblan ante un terreno irregular.

No, ya no.

Aunque la pintura se diluya entre las miles de lagrimas que no fueron lloradas

Y las acidas palabras corrompan la flora de lo que yo consideraría un bonito paisaje.

Ya nada me hará temblar.

Ya nada me evitará sentir lo que siento.

Ni decir lo que pienso.

No seré mejor que nadie

No seré especial

No seré perfecto.

Pues bien, nunca lo he pretendido

Pero atento, ya nadie será superior a mí

Aprenderé de todos ellos

Los amaré

Los odiaré

Me serán indiferentes.

O cualquier otra cosa que aun no tenga nombre.

Pero nunca, nunca, nunca más agachare la cabeza en señal de inferioridad.

Se acabó eso de maquillar lo que siento.

Ha llegado el final de la época de las excusas.

Hoy ya no sirve un “son las hormonas”

Ni siquiera achacárselo a la edad.

Yo siento, pero yo pienso.

No son enemigos. Son complementarios.

Existen para salvarse mutuamente. Y no deben funcionar como uno.

Hoy, hoy me quiero un poco más. 

martes, 24 de junio de 2008

despertar

Y despertar donde las nubes estén lejos, tras de mi.

Pero no demasiado lejos, no vaya a ser que deje de verlas, aunque sea un momento. Y olvide cuanto miedo me producen, y cuanto me enamoré de su belleza.

Y despertar donde los problemas se derriten como gotas de limón. Dejando, como resultado, Un charco de lagrimas agrias.

viernes, 20 de junio de 2008

Antes de  que la niña caprichosa saliera de casa, en busca de su preciso muñeco, ese que aguardaba entre la basura, el camión de basura pasó a recojerlo.

 

El basurero se dispuso a recogerla y a tirarla en el camión cuando vio el muñeco. Decidió guardarlo.

 

Mientras tanto la niña, despreocupada , caminaba hacía el cubo de basura.

 

El muñeco, se dejaba llevar. su cara, expresaba un dolor terrible. Su corazón… ¿siente un corazón de juguete?

 

La niña se encontró con la basura vacía

 

El muñeco se encontró a solas con el basurero.

 

 

El basurero lo rompió

 

El basurero se fue a buscar a la niña, le dio los trozos de muñeco, le pegó una bofetada, se monto en el camión de la basura y desde la ventana grito:

 

 

“y como se te ocurra arreglarlo, o comprarte otro así, y tirarlo a la basura, lo romperé en trozos aun más pequeños”

 

 

Pero la realidad era diferente. Porque el basurero ya no quería recoger más basura.

 

 

 

Perdonad incoherencias.

miércoles, 18 de junio de 2008

Aire

Mi aire

Tú que me hacias ver

Tu que me contabas historias

Tu que me narraste la vida de tantas y tantas personas

 

Aire

Mi aire

Aire que me enseñaste entender

Aire que me enseñaste a contar

Aire que me enseñaste caminar

 

Aire

Mi aire

Donde estas?

Por que no vuelves?

He de gritar tu nombre?

 

Aire

Mi aire

Te quiero

Te necesito

Te añoro

 

Aire

Mi aire

Tu me enseñaste a sentir

Tu me enseñaste a amar

Tu me enseñaste lo bueno y lo malo

Y luego me rompiste los esquemas

 

Aire

Mi aire

Yo…

 

Te hecho de menos.

domingo, 15 de junio de 2008


Y tras mis pasos las hojas, marchitas, se precipitaban al vacío con prisa, aterradas, con miedo de seguir viviendo. Caían con el pensamiento, repetitivo, de que cualquier cosa es mejor que vivir con un pesar como el que me acompañaba.

Y es que, aunque yo no lo viera, aunque no pudiera notarlo, un aura de tristeza me envolvía, mi mirada desprendía una luz oscura, nostálgica y desgarradora. Mis andares, lentos pero continuados, se asemejaban al paso del reo que, luego de ser condenado a muerte, se pregunta que es lo que hizo.

Pues tras de mi, pisándome los talones, una bestia de verde mirada, ágiles y precisos movimientos, y afilada y maliciosa sonrisa, me perseguía.

Soledad me quiso para si y soledad obtuvo lo que quiso.

Soledad era cruel, Soledad era egoísta, y sabía muy bien como tratar a alguien para que cayese en sus manos.

Poco a poco me alejó de mí gente, me arrastro hacía su reino sin siquiera preguntar, yo pude ver como todo mi alrededor se tornaba mustio y seco, lo que antes se me antojaba hermoso se volvió vacío y carente de sentido. Las dudas existenciales me acompañaban allá donde fuera, y pronto en mí vida solo estaba ella.

Pero todo eso da igual, pues aunque a mí paso las hojas se marchiten. A mi marcha, las hojas volverán a florecer.

miércoles, 11 de junio de 2008

¿Él? Él era un muñeco
¿Ella? Ella era una niña caprichosa.
La niña quiso el muñeco.
El muñeco, el muñeco era el mejor muñeco de la tienda. Pero él no lo sabía.
Por supuesto, los muñecos nunca saben cuan valiosos son, al fin y al cabo, solo son muñecos.

Pero la niña si lo sabía. Y por eso lo quiso, y por eso lo compro.

Pero la niña pronto se cansó de él. Una vez comprado, el muñeco perdía parte de su encanto, pues ya no era aquel juguete inalcanzable de la balda de la juguetería, sino aquel juguete que destacaba entre los que tenía en su balda.

Así pues decidió comprar otro, y ese lo tiró, por sí osaba hacer competencia a su nuevo juguete nuevo.

Pero pronto empezó a sentir la falta de aquel muñeco que había tirado…

Y por desgracia para ambos, ahí estaba el muñeco, esperando, en la basura.

viernes, 6 de junio de 2008


Y de pronto, las luces se apagaron.

Nadie se movía

Se oyeron unos pasos

Tensión

Un grito

Las luces se encendieron

La abuela había estrellado la tarta en la cara de aquel impresentable que había osado apagar la luz mientras ella hablaba.