miércoles, 22 de diciembre de 2010

Despierto sobre un campo de césped. Ha sido el sol, se ha colado a través de mis párpados cantándome las mañanitas del rey David, como lo hacía mi madre.

la brisa, suave y fresca de primavera, me da la seguridad que necesito para abrir los ojos, y contemplo el cielo azul, libre de toda nube.

mis pies desnudos abrazan la tierra mojada, siento su humedad mojando la palma de mis manos. soy feliz.

no hay flores, solo verde, y le sonrío al aire. le devuelvo el abrazo a la tierra y pienso una y otra vez "protégeme madre, de todo aquello que no soy capaz de comprender".

duermo otra vez tranquilo, en los brazos de mi Madre Tierra.


lunes, 13 de diciembre de 2010

un día más


Me despierto con un olor a fresa y madreselva. Esta mañana no me ha despertado la luz del sol, ni la ilusión de quien espera los regalos de navidad. No, hoy ha sido mi despiadado despertador.

la sensación de vacío ha vuelto con el frío de la mañana, ese que tanto adoraba hace unos meses. Al sentirlo ascender por mis brazos, directo al estomago todo se ha vuelto demasiado real. Soy yo.

Mi vida avanza y eso da miedo. Aparece entonces la necesidad de llorar; llorar junto a alguien y sentirme próximo.

Da igual la razón, solo necesito saber que en mi vida hay algo más que autobuses, libros y fachadas.

Sentimientos egoístas de los que soy dueño y señor. que el frío solo tiene sentido si hay alguien que te lo quite...

"when the night has come...."