sábado, 8 de octubre de 2011

Octubre, otra vez.

Octubre, con mayúscula, es el mes en el que siempre (entiendase por siempre a partir de los 15 años) me he permitido sentir todo.

En Octubre me deshago y salgo a la calle vulnerable, los ruidos me asustan más y las luces de los coches, semáforos y soles moribundos se me antojan más brillantes, más fuertes, más reales.

Este año Octubre es el mes del miedo, miedo al trabajo, miedo a la vida, a ser, pensar. Por eso he tardado tanto en darle la bienvenida.

Hoy, a 8 de Octubre de 2011, le digo oficialmente "Hola". Aquí está octubre, con sus cielos grises, morados y naranjas, con sus días cálidos y sus vientos fríos, sus nubes, lluvías y recuerdos.

Pronto vendrán los trenes y el olor a castañas asadas, y con ellos, la nieve que tanto añoro.

Nunca olvido que a cada paso se acerca el Invierno (sí, este también va con mayúscula), pero antes, antes toca el Dorado, y habrá que disfrutarlo.