domingo, 28 de septiembre de 2008

Monedas de cobre


Comprar, vender, llorar, mentir. Comprar, comprar. Comprar sueños a base de almas, tirar a la basura los retales de vida de quien ya no sueña, escupir al vagabundo que engulle los corruptos trozos de piel que arrebato del vertedero de las mil lágrimas.

Arrancarle los ojos al intermediario que saliva al pensar en otra mente con la que traficar, machacar al necio que vende una ilusión por cuatro o cinco hogazas de pan con la escusa de que las palabras no dan de comer.

Colgarse el zurrón al hombro y salir cantando por la entrada, feliz de dejar atrás una ciudad de ignorantes. Gritarle al mundo que no hace falta que se pare, que tienes los huevos que hace falta para saltar de él aun estando en marcha.

Coger impulso, tanto que ni la fuerza de gravedad de una sociedad estúpida consiga retenerte, dispararse hacia lo alto (o hacia lo bajo, todo depende de a quién preguntes) y correr lo suficientemente rápido para volverse luz. Que no me hace falta tenerla, porque acabaré la acabare siendo.

Fin de las apariencias, fin de los problemas, fin de las compras. Ya pagué la hipoteca de mi casa y los muebles están en el trastero. Toca ponerlo todo en su sitio.

Se acabó comprar productos de primera y que los cambios salgan en monedas de cobre.

Es el fin del camino. Es, comenzar a ver la meta.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Actitudes infantiles.

judgar, marujear, pensar sobre alguien, opinar sobre alguien, aleccionar, creerse mejor que nadie, pensar que X es peor que tú.

son cosas que todos hacemos, las hacemos para nosotros mismos o para un grupo muy cerrado y selecto de personas en las que confiamos y sabemos que, de algun modo, no saldrá de ahí.

bien, eso no es una actitud infantil, es simplemente el ser humano. ¿entonces? ¿qué diablos es una actitud infantil?

pues lo de antes pero con una pequeña variación, y es que en vez de hacerlo para ti o para un selecto blablabla bla bla bla, se lo cuentas a todo hijo de madre que pasa por delante de ti o se ha confundido de numero de telefono, ESO es una actitud infantil.

por eso, por dios, que no me venga nadie más tachandome de infantil, de niñato o de cualquiera sea la palabra que me haga quedar como estupido y egocentrico. que no, que no me da la gana leches, dos años me quedan de adolescencia legal y si la empecé a los trece ya estoy en la mitad para arriva, por eso. al que quiera leerlo y al que se de por aludido:

ya no solo cuenta informarse antes de hablar, ahora tambien toca saber si puedes hablar o no.



Antes de meterme en la cama abrí la ventana, apenas la abrí un poco, solo giré la manilla, simulando que aun estaba cerrada. Lo suficientemente cerrada como para parecerlo, lo suficientemente abierta para abrirla con un suspiro.

¿Vendrías, para variar, esta noche a verme?

Por favor, dime que sí.

jueves, 25 de septiembre de 2008

cuando cruzas en verde, con los camiones rugiendo a escasos centimetros de tu piel, seguro de que llegaras al otro lado, sientes el aliento de la Muerte al susurrar tu nombre.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

bar


En el bar de la esquina. Dónde el humo funde la escarcha que lame los cristales, dónde los lazos más fuertes que unen a los unos con los otros es el hilo que se escapa de un abrigo roído por las penas y va a parar al asiento de unos guantes sin dueños que beben por el anular, por si el vaso estuviese roto y quedara a modo de alianza, dándose así por casado con el alcohol.

En el bar donde por pequeño que sea siempre hay sitio para uno más, donde los licores siempre están por la mitad y un perro sin dueño llora a tus pies por si por piedad, misericordia o por lo incomestible del plato, le tocara una pequeña porción.


En ese bar, donde la música suena sin razón y pocas veces suena la campana de propina.
Donde la felicidad es algo tan pocas veces nombrado que cuando se hace, todo el mundo se gira a ver si ha escuchado correctamente.

No sé como, mis pies me guiaron hasta ese bar. Entré frío y con miedo, predispuesto a recibir malas miradas, me dirigí directo a la barra. Mi estomago aullaba por hambre que el tequila, por supuesto, no fue capad de calmar.

Entre trago y trago de alcohol, y con la mente cada vez más turbada, empecé a imaginarme la vida del resto de borrachos del bar.

A mi derecha un señor cuyas dimensiones no sabría plasmar. Tenía en la mesa, al menos diez vasos vacíos que, por el color de su nariz y los pequeños tambaleos de su silla, adiviné de alcohol de no baja graduación.

A mi izquierda, una señora tan sumamente enjuta y chupada que tuve que resistir las ganas de alargar la mano y tocar su cara, por comprobar que lo que tenía por pómulos era piel y no puro hueso. Por lo demás era una señora “normal” claro que habría que pasar por alto el hecho que en vez de ir pidiendo poco a poco compró directamente una botella de ginebra que ya estaba apurando.

Detrás de mi había cuatro mesas, dos de ellas vacías y las otras dos como si lo estuvieran, en la más cercana a mí, un jovenzuelo de apenas treinta años, revolvía el café con tal lentitud y desgana que me entraron ganas de levantarme y enfriárselo yo.

El otro hombre, miraba a la ventana empañada, vestía de traje, bufanda y guates. Era joven, tendría veinte o dieciocho años, ¿Qué diablos hacía un chico como él en un antro como este?

Sus ojos, que escudriñaban la ventana como intentando leer el futuro en la sucia escarcha, hacían varios viajes al reloj de la pared del fondo, y por la carita de perro hambriento que ponía cada vez que veía pasar el minutero intuí que esperaba a alguien.


Dieron las dos de la madrugada y con cierta dificultad me dispuse a pagar. Le di la cartera al camarero que de buena gana cogió él mismo el dinero debido. Y que sorpresa la mía al ver al gordo con la enjuta dando vueltas como locos y riendo desgracias. Al pobre muchacho con sonrisa despreocupada mirando, curioso, los estrados de la edad y el alcohol en sus mayores. Y ante todo, lo más chocante, ver como tras tomarse el café de un solo trago, helado a la fuerza. Un treinteañero, muy posiblemente recién despedido, salía de aquella taberna como camarero.

Y pensé que esta bien llorar por lo que no viene o reírse de lo que se va.
Que nunca está de más hacer una visita a un lugar que no conoces. Que las cosas cambian, para bien o para mal. Que cuanto más alcohol en sangre antes recuerdas lo estúpido y efímero de los problemas de uno. Y que una cosa es segura. Tras la borrachera, una resaca de caballo, tras la resaca una promesa. Tras la promesa, una nueva borrachera.

martes, 23 de septiembre de 2008

Soledad irreal, unas ganas horribles de decirte que no te vayas. Pero como quieres que te lo diga si no se quien eres, si no te puedo tocar, si no estás joder.

Te lloraré en la cama. Mientras jugueteo con mis manos y entrelazo pequeños hilos que nos unen. Pensaré el orden en el que te haré los regalos, primero este, luego aquel. Hasta quedarme sin nada. O quedarme con todo, al fin y al cabo, tú no estarás para recogerlos.

Que no leches. Sdg anfy adfyuatyjnaeftggn df agn












A LA PUTA MIERDA

lunes, 22 de septiembre de 2008

carta sin destino 1

:


Son las once menos veinte de la noche, estoy solo en casa y una mosca me está tocando los cojones.

Cada vez escucho más a menudo palabras como “¿estas bien?” o ¿te pasa algo” y algún que otro “te encuentro extraño”

Extraño, así me encuentro yo. Pocas cosas han cambiado en mí desde que empezó el curso, apenas dos semanas atrás. Sigue habiendo los mismos problemas, siempre con la misma gente. Las mismas lágrimas y las mismas risas.

El eje de mi mundo no debe de haber cambiado, pues todo sigue dando vueltas como de costumbre. Pero hay algo que ya no puedo negar. Y aunque sepa que no puedo negarlo, tampoco le puedo dar nombre, pues para darle un nombre debo saber que es lo que no puedo negar, y eso no lo sé.

No estoy harto de nada, la gente no me aburre, y la rutina no me asusta. Mi mayor problema es tener que aguantar a un gilipollas por profesor y a unos ignorantes como compañeros.

Pero si es la misma mierda de siempre ¿por qué no siempre afecta igual?

Cuestionarse el mundo está bien de vez en cuando. Reflexionar sobre las leyes establecidas en esa gran pizarra invisible donde anotamos el protocolo de nuestra sociedad. Preguntarse una y otra vez que nos llevó hasta aquí y a dónde nos llevará.

Que sí, que muy bonito, que será tuya la verdad y no mía. Pero es que tal vez me de un poco igual.

Cuando dejas atrás la duda de si quieres o no una respuesta. O cuando tras mucho buscar te pierdes en el laberinto de falsos resultados y de pronto aparece el botón de reset que te lleva a la entrada, demasiado lejos de la respuesta como para volver a entrar, es, cuando en vez de darlo todo por perdido, empiezas a vivir.

Es chachi piruli especular sobre el fin del mundo, la gente busca el morbo de una muerte inesperada, somos así de crueles, que se va a crear un agujero negro, todos a verlo, que se acerca un cometa que nos puede fulminar, todos a verlo. Que va a explotar una central nuclear, chico aparta que me tapas la vista.

No hay nadie mejor que nadie, ni un estilo de vida es mejor que otro. Pero yo tendré el mío, y que se atreva alguien a decirme que no está bien. Que por no estar cansado de nada, tal vez rueden cabezas.

viernes, 19 de septiembre de 2008

...


Desentierro viejas fotografías para ver lo mucho que he cambiado, para gritarle al tiempo: ¡Ja! ¡Te estoy ganando la batalla!
Me dedico a dar vueltas por la vida y a fingir, a fingir que finjo no fingir. Juego a saltar lo suficientemente alto para decir que vuelo pero lo suficientemente bajo como para que la caída solo me rompa un par de huesos, al fin y al cabo, sin salto no hay juego, y hay que vivir para saltar.

Escucho música para liberarme del sonido de la realidad, uso la voz del cantante para emular la voz de un amante que me susurra las palabras exactas, las que me harán ver el mundo del color que quiero, las que me dejaran dormir tranquilo, esas que me guiaran al paraíso de lo intangible, lejos, a ese lugar que Platón denominó como “el mundo real”.

Que ningún problema me privará jamás de una vuelta en bicicleta, ni de ver una puesta de sol, y mucho menos impedirá que el viento se clave en mi piel.

Nunca llueve a gusto de todos. Pero nunca está de más una ducha de agua fría.

Mi estrella es azul
No, es blanca.
No, es roja.
No, es azul.
Uy! No es.
A no… pues sí que era…

Joder, con la estrella, me está vacilando. Hay que ver que mona ella ¿eh? Tan pequeñita y ya gastando bromas.

martes, 16 de septiembre de 2008

corrupto

Cuando te pierdes, cuando por más que miras a tu alrededor nada de lo que ves te resulta familiar, cuando gritas y lloras porque eres incapaz de dar dos pasos sin pararte a pensar si ese es el camino que realmente tenías que tomar, cuando cuestionas incluso si realmente quieres hacer lo que estás haciendo.

Llegados a ese extremo, o incluso un poco antes, algo empieza a moverse dentro de ti. Lo más común es no notarlo, es pensar que te estas muriendo, todo agobia, no hay salida, te quedas sin fuerzas y puede que pierdas tanta esperanza que no te de ni para pensar que no la hay.

En cambio, tarde o temprano siempre se sale. Porque alguien nos rescata o porque nuestro propio peso rompe el papel en el que pintamos nuestra mentira. Me da igual la razón por la que acabamos saliendo de ese estado de letargo en el que todo es negro, o más que eso: no es.

Hay algo peor que eso, de hecho, creo que es mucho peor. Me refiero a cuando ya has salido, cuando ya has salido de eso y vuelves a caer. Solo que ya no hay papel donde escribir mentiras y ponerle excusas a la oscuridad.

¡Ay señor!, es ahí cuando la verdad duele. que qué verdad? La de los inconformistas.
Ahí, en ese momento es cuando la mala educación aflora, donde los errores de programación se dejan ver con mayor facilidad. Nos enseñan a querer y a amar por la simple razón de que hay que hacerlo. Nos enseñan que aspirar a algo perfecto es malo, porque es imposible, pero todo el mundo lo hace.

Escuchamos una y otra vez que eso no se dice, que eso no se hace. Y nos corrompen, lo justo. Pues hacer las cosas bien está prohibido. Que nunca nadie quiere terminar las cosas, que siempre es más ligero abrir el camino.

No seré yo quien le ponga la inyección pensó el juez, pero sí fue usted quien dicto sentencia, le recordó la puta voz de su mente (de la suya, de la mía y de la usted, que para mi que la muy zorra es común).

A lo que me refiero es que nos hacen a medias y la otra mitad nos la dejan a nosotros. Pura venganza, de padres a hijos se transmite el odio por las vidas que nos arrebatan. Somos cobardes por naturaleza, pero he aquí nuestro amado problema.

somos presa de lo que hay que hacer. Pero yo pregunto, quien quiere seguir con esta farsa?

Pero aun hay algo peor, para mi ya no hay solución, para mi hermana dudo que la haya.

Hay alguna forma de que nostros, corruptos, salvemos a nuestros hijos?

lunes, 15 de septiembre de 2008

mago, idiota

sabeis que es lo que pasa cuando ya no hay esperanza?
cuando un dia te levantas y admites las cosas tal y como son?

cuando te prohibes soñar y cargarte de ilusiones.

cuando dices que ya todo te da igual

¿sabeis lo que pasa?

sonries, sonries y murmuras, "idiota"

domingo, 14 de septiembre de 2008

a la mierda



a la mierda con todo una vez más.

a la mierda porque me da la gana, a la mierda por decir algo.

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-vaya, parece que ahora le ha dado por nevar.

el nigromante, ahora con más aires de Muerte que nunca, decidió pasear un poco más por ese lugar que recordaba vacío.

-coño!, que tenemos aqui, si es un lindo conejito, ven querido, ven, no te hare daño.

el conejito miró al nigromante, despues miro su guadaña. dio media vuelta y se fue saltando.

el nigromante busco un arbol y se apoyo, dejo dormir a su guadaña hambrienta y dijo:

-no creo que pase nada por esperar un día, o dos...

miércoles, 10 de septiembre de 2008

regalitos de ahí abajo.


Cantemos, Querida.

Deja que te acompañe en un extraño dueto, consumamos con música nuestros últimos minutos.

Mírame, mi ángel, ¿tiene acaso el infierno secretos para nosotros?

Dime, criatura, ¿hay una sola esquina en el mundo que no haya sido asombrado por la belleza de nuestro amor?.

Sonríe, mi vida, que tras la luna se esconde nuestra libertad.

Toma mi mano, se, desde ahora, Señora de loque yo soy Señor.

Deja atrás la inocencia, despídete de la niñez.

Ven, ahora, canta conmigo que cuando terminemos de cantar yo seré Hombre, y tú serás Mujer.


Acompañame, reina, pues yo soy la respuesta a la plegaria de tú madre.

sí, no soy lo que esperaba.

ya sabes, pequeños regalos de Cain.


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esto... es algo que me acabo de encontrar en borradores, y me ha hecho gracia porque estaba buscando algo con lo que colgar la foto. y pegan ^^