miércoles, 22 de diciembre de 2010

Despierto sobre un campo de césped. Ha sido el sol, se ha colado a través de mis párpados cantándome las mañanitas del rey David, como lo hacía mi madre.

la brisa, suave y fresca de primavera, me da la seguridad que necesito para abrir los ojos, y contemplo el cielo azul, libre de toda nube.

mis pies desnudos abrazan la tierra mojada, siento su humedad mojando la palma de mis manos. soy feliz.

no hay flores, solo verde, y le sonrío al aire. le devuelvo el abrazo a la tierra y pienso una y otra vez "protégeme madre, de todo aquello que no soy capaz de comprender".

duermo otra vez tranquilo, en los brazos de mi Madre Tierra.