viernes, 3 de octubre de 2008

My strawberry cheesecake

Las primeras hojas muertas empiezan a caer, llega octubre, mi querido octubre, dicen que no es un buen mes, yo opino lo mismo, en cambio, me parece bonito.


Sí, me gusta octubre, tal vez sea solo como suena, o quien sabe, tal vez solo sean los anuncios del corte ingles. Pero me gusta octubre.


Con octubre vuelven las lloreras, las depresiones y el frío. Vuelven, cada año más fuertes que el anterior, las ganas de tenerte a mi lado.


Bien es cierto que no sé quien eres, y por tanto tampoco se como eres ni como buscarte, pero ¡ay! Como te hecho en falta.


Supongo que este mes pasará como los otros, semana a semana y día tras día, completamente ajeno a mí, pues me perderé en la rutina de unas clases sin substancia que se encargarán de condicionar mi futuro.


En parte no me preocupa. Al fin y al cabo solo es un año más que pseudo-tiraré por la borda. Y esto suena más dramático de lo que en realidad es, pues. Decir que te hecho de menos puede que sea demasiado.


Al fin y al cabo, y ahora que lo pienso no te hecho de menos a ti, sino a lo que pudo haber contigo (¿se puede usar esa forma verbal con alguien a quien no conoces?)


Y es curioso, pues no tengo ganas de gritarte y pegarte por no estar aquí, simplemente suspiro, suspiro y lo hago como sin ganas, porque lo siento pero poco y créeme que es difícil de explicar.


Será que no tengo ganas de vivir una novela sino de tener algo parecido a una vida real. Puede que sea que tengo ganas de dar una vuelta contigo y disfrutar de ver caer la nieve, o la lluvia o que lo que quiero es reírme mientras corremos para no quedar empapados. Puede que solo quiera tomar un café mientras te miro a los ojos y tú sonríes mientras tomas esto como un reto a ver quien desvía antes la mirada.


Será que el otoño me vuelve gilipollas y que por eso me encuentro falto de cariño, pero no de cualquier cariño, solo de ese que tú puedes darme, claro que ahí tengo un problema, y es que nunca me lo has dado y no estoy muy seguro de cómo era.


Pero de cualquier modo, ¿qué importa todo esto? Siendo sinceros, llegará el invierno y no habrás llegado (entre otras cosas porque no habré salido a abrirte la puerta, y sí, fui yo quien rompió el timbre de tanto comprobar que funcionaba.) de modo que lo pasaré umbrío y cabizbajo, intentando romper la acera a cada paso que doy, por si por un casual, la tierra, enfadada por el golpe, decidiera tragarme.


Y tras el invierno llegará la primavera. Donde lejos de quererte a mi lado, negaré haber rezado por ti y, una vez más le gritaré al cielo lo bien que se está solo, lo feliz que me encuentro siendo dueño y señor de lo que hago y lo que pienso. De no tener que medir mis acciones.


Y, si por algún casual piensas que es mentirá, te diré que no, que es que soy así, 4 personas en el cuerpo de uno, y eso porque no hay más estaciones.


El verano me lo guardo para mí, y por el momento, me dedicaré a mirar por la mirilla, que si te da por llegar me gustaría verte antes de correr al baño a arreglarme, pues es muy probable que tarde tanto que cuando salga a por ti tú ya no estés.


I miss you, my sweet strawberry cheesecake

2 comentarios:

Guri dijo...

Llega Octubre... Y el frío comienza a calar en todos... quizá no por igual.

Para saber de qué sabor es el helado deseado, debe otorgársele un nombre.

Strawberry Cheesecakee.

;)
Te quiero.
Chuuuu

Guri dijo...

" Será que el otoño me vuelve gilipollas y que por eso me encuentro falto de cariño, pero no de cualquier cariño, solo de ese que tú puedes darme, claro que ahí tengo un problema, y es que nunca me lo has dado y no estoy muy seguro de cómo era. "

Me ha gustado esa parte.
Bueno... me paso por aqui porque me acabo de acordar de ti :P
no sé yuu... no sé.
Pero eso no es un problema, porque ahora te toca saber a ti.

Por cierto, no le tengas miedo a las consecuencias de comer helado, yo tengo una manta que alcanza para los dos, y esa nunca deja los pies frios ;)

chuu