domingo, 28 de septiembre de 2008

Monedas de cobre


Comprar, vender, llorar, mentir. Comprar, comprar. Comprar sueños a base de almas, tirar a la basura los retales de vida de quien ya no sueña, escupir al vagabundo que engulle los corruptos trozos de piel que arrebato del vertedero de las mil lágrimas.

Arrancarle los ojos al intermediario que saliva al pensar en otra mente con la que traficar, machacar al necio que vende una ilusión por cuatro o cinco hogazas de pan con la escusa de que las palabras no dan de comer.

Colgarse el zurrón al hombro y salir cantando por la entrada, feliz de dejar atrás una ciudad de ignorantes. Gritarle al mundo que no hace falta que se pare, que tienes los huevos que hace falta para saltar de él aun estando en marcha.

Coger impulso, tanto que ni la fuerza de gravedad de una sociedad estúpida consiga retenerte, dispararse hacia lo alto (o hacia lo bajo, todo depende de a quién preguntes) y correr lo suficientemente rápido para volverse luz. Que no me hace falta tenerla, porque acabaré la acabare siendo.

Fin de las apariencias, fin de los problemas, fin de las compras. Ya pagué la hipoteca de mi casa y los muebles están en el trastero. Toca ponerlo todo en su sitio.

Se acabó comprar productos de primera y que los cambios salgan en monedas de cobre.

Es el fin del camino. Es, comenzar a ver la meta.

2 comentarios:

P.I.X.U dijo...

"machacar al necio que vende una ilusión por cuatro o cinco hogazas de pan con la escusa de que las palabras no dan de comer."

Me ha encantado esta frase.

^^

Alé, a seguir escribiendo!

jeje

Guri dijo...

m... es lo que pasa cuando nos comportamos como maquinas.
damos el cambio correcto.
pero en monedas de cobre.
;)