martes, 16 de septiembre de 2008

corrupto

Cuando te pierdes, cuando por más que miras a tu alrededor nada de lo que ves te resulta familiar, cuando gritas y lloras porque eres incapaz de dar dos pasos sin pararte a pensar si ese es el camino que realmente tenías que tomar, cuando cuestionas incluso si realmente quieres hacer lo que estás haciendo.

Llegados a ese extremo, o incluso un poco antes, algo empieza a moverse dentro de ti. Lo más común es no notarlo, es pensar que te estas muriendo, todo agobia, no hay salida, te quedas sin fuerzas y puede que pierdas tanta esperanza que no te de ni para pensar que no la hay.

En cambio, tarde o temprano siempre se sale. Porque alguien nos rescata o porque nuestro propio peso rompe el papel en el que pintamos nuestra mentira. Me da igual la razón por la que acabamos saliendo de ese estado de letargo en el que todo es negro, o más que eso: no es.

Hay algo peor que eso, de hecho, creo que es mucho peor. Me refiero a cuando ya has salido, cuando ya has salido de eso y vuelves a caer. Solo que ya no hay papel donde escribir mentiras y ponerle excusas a la oscuridad.

¡Ay señor!, es ahí cuando la verdad duele. que qué verdad? La de los inconformistas.
Ahí, en ese momento es cuando la mala educación aflora, donde los errores de programación se dejan ver con mayor facilidad. Nos enseñan a querer y a amar por la simple razón de que hay que hacerlo. Nos enseñan que aspirar a algo perfecto es malo, porque es imposible, pero todo el mundo lo hace.

Escuchamos una y otra vez que eso no se dice, que eso no se hace. Y nos corrompen, lo justo. Pues hacer las cosas bien está prohibido. Que nunca nadie quiere terminar las cosas, que siempre es más ligero abrir el camino.

No seré yo quien le ponga la inyección pensó el juez, pero sí fue usted quien dicto sentencia, le recordó la puta voz de su mente (de la suya, de la mía y de la usted, que para mi que la muy zorra es común).

A lo que me refiero es que nos hacen a medias y la otra mitad nos la dejan a nosotros. Pura venganza, de padres a hijos se transmite el odio por las vidas que nos arrebatan. Somos cobardes por naturaleza, pero he aquí nuestro amado problema.

somos presa de lo que hay que hacer. Pero yo pregunto, quien quiere seguir con esta farsa?

Pero aun hay algo peor, para mi ya no hay solución, para mi hermana dudo que la haya.

Hay alguna forma de que nostros, corruptos, salvemos a nuestros hijos?

3 comentarios:

Guri dijo...

Me ha encantado ^^

Hay alguna salvación para nuestros hijos?
rompamos la gran mentira en la que nos criaron.
Y aún sigues creyendote eso que te dijeron? eso de que era tarde para cambiar?

yo te demuestro que nunca hay tarde.
Si descubres el juego.
Si destapas las cartas.

Chuuu

Kurai Megami dijo...

da miedo tener hijos... no se como la gente los tiene tan a la ligera O_O

mu de pensar el texto tato, está chulo ^^

Anónimo dijo...

y yo aqui preparandome para criar crios que no son mios... >.<

Me queda mucho que aprender.

sueño de cristal