lunes, 22 de septiembre de 2008

carta sin destino 1

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Son las once menos veinte de la noche, estoy solo en casa y una mosca me está tocando los cojones.

Cada vez escucho más a menudo palabras como “¿estas bien?” o ¿te pasa algo” y algún que otro “te encuentro extraño”

Extraño, así me encuentro yo. Pocas cosas han cambiado en mí desde que empezó el curso, apenas dos semanas atrás. Sigue habiendo los mismos problemas, siempre con la misma gente. Las mismas lágrimas y las mismas risas.

El eje de mi mundo no debe de haber cambiado, pues todo sigue dando vueltas como de costumbre. Pero hay algo que ya no puedo negar. Y aunque sepa que no puedo negarlo, tampoco le puedo dar nombre, pues para darle un nombre debo saber que es lo que no puedo negar, y eso no lo sé.

No estoy harto de nada, la gente no me aburre, y la rutina no me asusta. Mi mayor problema es tener que aguantar a un gilipollas por profesor y a unos ignorantes como compañeros.

Pero si es la misma mierda de siempre ¿por qué no siempre afecta igual?

Cuestionarse el mundo está bien de vez en cuando. Reflexionar sobre las leyes establecidas en esa gran pizarra invisible donde anotamos el protocolo de nuestra sociedad. Preguntarse una y otra vez que nos llevó hasta aquí y a dónde nos llevará.

Que sí, que muy bonito, que será tuya la verdad y no mía. Pero es que tal vez me de un poco igual.

Cuando dejas atrás la duda de si quieres o no una respuesta. O cuando tras mucho buscar te pierdes en el laberinto de falsos resultados y de pronto aparece el botón de reset que te lleva a la entrada, demasiado lejos de la respuesta como para volver a entrar, es, cuando en vez de darlo todo por perdido, empiezas a vivir.

Es chachi piruli especular sobre el fin del mundo, la gente busca el morbo de una muerte inesperada, somos así de crueles, que se va a crear un agujero negro, todos a verlo, que se acerca un cometa que nos puede fulminar, todos a verlo. Que va a explotar una central nuclear, chico aparta que me tapas la vista.

No hay nadie mejor que nadie, ni un estilo de vida es mejor que otro. Pero yo tendré el mío, y que se atreva alguien a decirme que no está bien. Que por no estar cansado de nada, tal vez rueden cabezas.

1 comentario:

Guri dijo...

poder elegir.
Pegarnos codazos por morir los primeros, y ser los espectadores de nuestras propias vidas. Rompiendo jarrones de nuestra propia casa y disimulado, escondiéndolos bajo la alfombra.

Yo también te quiero yuki.

Respecto al resto. Nunca es suficiente :)

Mañana va a ser un gran día.
chuu