viernes, 8 de agosto de 2008


Cuando vemos la belleza en un fuego indescifrable

Cuando bailamos al son del crepitar de un hoguera cuyo futuro somos incapaces de intuir.

Cuando, anonadados, nos guiamos por una chispa que, sin haberse ofrecido, hemos convertido en el mesías de una salvación en el infierno.

Cuando nos damos cuenta de que la pólvora explota aunque tú la estés sujetando en la mano.

Cuando empezamos a ser conscientes de que la gasolina se acaba sí o sí.

Cuando nos damos cuenta de que la llama respetó el bosque no porque le gustara, sino porque el viento le decía que no era el momento de acabar con él.

 

Es, cuando el calor y el deseo se juntan.

Es, entonces, cuando todo empieza a arder.

 

Y yo

 

Lo siento

 

Me voy.

2 comentarios:

Guri dijo...

"...Hubiera puesto la mano en el fuego por ti.
Y probablemente hubiera acabado ardiendo.
Como una bruja.

Fíjate que ya no empleo aquella forma verbal especial que le otorgaba a tu nombre ese toque de festividad.
..."

Tú y yo nos entendemos.
Y, por lo que a mí respecta, no es necesario que lo haga nadie más.

Te quiero.
Ganbatte!

P.D. además, habrá fuegos mejores, no de los que queman hasta no saber descifrar si es frío o calor :P

Guri dijo...

Respecto a una conversación con sei:

Para que el fuego cambie nunca es necesario apagar la llama.
Simplemente rezar para que el viento entre en juego.
Y juegue a nuestro favor.

Manos de viento, corazón de tormenta ~